Se transitó el proceso de reconocer la luz a transformarla en material y usarla para proyectar espacios. Esos espacios aún sin nombre, sí, estaban situados a orillas del rio e impactados por el paisaje y la luz propios del lugar. Hay  por lo tanto un problema de implantación.
Si bien las operaciones que se produjeron en el objeto y el desarrollo del proyecto giró en relación a lo observado en torno al tema de la luz, estas acciones no estaban dadas solo por el control de las entradas de luz; se intervino en la materialidad interior y exterior, para estudiar los efectos producidos sobre las superficies sobre las que la luz incide. Estas variables en algunos casos hicieron necesario el estudio de la forma y la construcción del objeto-herramienta que devenía potencialmente arquitectónico.